BALANCE F

 

El Balance F es una particularidad NATURAL, inherente al pie del caballo.

¿Qué es el Balance F?

Es el balance latero medial del pie con relación a la flexibilidad longitudinal de su  casco. Intervienen, a su vez, factores naturales, manifiestos y visibles en el casco.

El Balance F existe desde que existe el caballo. Se encuentra en cada uno de sus pies, sanos o con defectos; depende de nosotros respetarlo y considerarlo al recortar un casco.

El haber comenzado a considerar la flexibilidad longitudinal del casco en el año 1999, me cambió la vida para siempre. Antes, sólo consideraba la flexibilidad transversal, y mi forma de recortarlo correspondía a la técnica tradicional. Luego de haber comprendido el natural funcionamiento del pie, teniendo en cuenta también su flexibilidad longitudinal, jamás podría volver a recortar un casco bajo la técnica tradicional. Sencillamente, jamás.”  (Daniel Anz) 

Considerar los tres factores naturales propios del pie durante el recorte, permite un resultado preciso, medible y reproducible en el tiempo. Esto último significa que cada vez que usted recorte el mismo casco, siempre podrá realizar el mismo trabajo de forma exacta, de acuerdo a lo que le pide el caballo en ese preciso momento.

Daniel Anz denominó a este balance con la letra F por ser la primera letra de la palabra flexibilidad.

La flexibilidad longitudinal del casco es muy necesaria para el caballo, porque le permite controlar la distribución del peso de su cuerpo en cada miembro sin afectar las estructuras de los mismos.

Mediante el Balance F, el podólogo también puede controlar la distribución del peso del animal en cada miembro. Como resultado, en conjunto con los tres balances tradicionales –X, Y, Z– logra equilibrio corporal absoluto.

La siguiente pregunta lo lleva a la respuesta sobre qué es el Balance F.

Sin utilizar una herradura ni quitar estructuras de más o de menos al recortar el casco, ¿cómo trasladaría el peso del caballo desde un lado del pie en dirección al centro del mismo pie?

Si obtiene una respuesta y en ésta no se considera la flexibilidad natural longitudinal del pie, es incorrecta. Porque de dicha flexibilidad depende la correcta distribución de fuerzas en ambos lados del pie y en el caballo en conjunto. La podología equina tradicional se basó siempre en agregar o quitar material con el fin de intentar equilibrar un pie, y este error se ha cometido desde hace siglos.

Sobre la base de que el casco es una estructura córnea flexible, son dos los principales movimientos que experimenta dependiendo de las presiones que recibe:

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1- Movimiento transversal: También llamado, dilatación horizontal del pie. Es aquel que se origina cuando el pie apoya en el piso, produciendo la expansión de su aparato fibroelástico hacia los laterales, por presión de la columna ósea del miembro y por contrapresión del piso. La expansión no supera la distancia de 5 ó 6 milímetros en caso extremo.

 

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 2- Movimiento longitudinal: También llamado, flexibilidad vertical del pie. Tiene su origen cuando el pie, sin herradura, recibe presión en un solo talón, pudiendo elevar el talón presionado hasta una altura aproximada de 20 milímetros. La mayor flexión se produce bajo presión extrema.


A su vez, la pared del casco, de forma individual, cuenta con notables propiedades de adaptabilidad debido también a su elasticidad. Esta particularidad le permite responder a presiones, alterando y recuperando su forma primitiva, sin romperse.

A raíz de la flexibilidad longitudinal del casco, surge el concepto Balance F, el cual permite trasladar el peso desde los lados hacia el centro del pie, lograr un balance corporal absoluto y otorgar al animal la posibilidad de obtener el aplomo correcto de acuerdo a su actual conformación.

Además, la práctica del concepto Balance F permite curar o prevenir las siguientes afecciones:

  • Desequilibrio corporal.
  • Dolores por contracciones musculares en la zona superior de las extremidades afectadas, causadas éstas por compensación constante del desequilibrio.
  • Dolores de columna y desviación de la misma, a raíz de un desplazamiento del tren anterior respecto del posterior.
  • Interferencias y alcances entre miembros, causados por desequilibrio corporal.
  • Aumento de la temperatura en la zona de la extremidad que recibe mayor presión.
  • Dolores articulares a lo largo de todo el miembro, por compresiones excesivas.
  • Sobrehuesos en huesos largos de las extremidades.
  • Afecciones en ligamentos por excesivas tensiones.
  • Afección en tendones por exceso de microbibraciones.
  • Osificación de cartílagos alares de la tercera falange en casos crónicos.
  • Exceso de presión del cartílago alar hacia el rodete coronario.
  • Isquemia en el sistema vascular del pie, por exceso de presiones ocasionadas por los huesos.
  • Disminución del rendimiento físico.
  • Cuartos o fisuras en la pared, normalmente profundos y sangrantes.

 

Texto y videos Daniel Anz